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Claves de la puesta en escena de Gadafi

Cuidar la puesta en escena es siempre importante. Más si se trata de política. El mismísimo Alejandro Magno bien se preocupaba de revisar sus retratos y bustos, consciente del poder que la imagen tenía para el pueblo. Pero no todos los líderes prestan atención a estos aspectos.

Durante las últimas semanas, en el contexto de las denominadas ‘revoluciones árabes’, estamos asistiendo a diferentes modelos de comunicación de crisis por parte de distintos dirigentes que ven en peligro su poder. El último ejemplo se está viviendo estos días en Libia donde parece que no les preocupa demasiado lo que pueda verse en televisión, ya no sólo en su país, sino en el mundo entero.

Hace unos días veíamos cómo el hijo del máximo dirigente del país, Saif el Islam,  se dirigía a los espectadores de manera bastante correcta (en formas, no en fondo), vestido con traje de chaqueta y con un decorado medianamente cuidado. A pesar de esto, en ocasiones daba la sensación de que estaba retrepado en su asiento, lo que transmitía una extraña sensación.

En una línea mucho más inquietante, hemos podido ver un video en el que Gadafi aseguraba estar en Tripoli y aconsejaba a los libios no hacer caso de las informaciones extranjeras. El fragmento no tiene desperdicio y arroja multitud de dudas.

  • Localización: Lejos de los fondos oficiales, típicos en declaraciones institucionales, el caudillo se ubica en el interior de un coche en lo que parece ser un aparcamiento al aire libre. Si lo que pretendía era transmitir humanidad se equivocó; lo que nos deja una sensación de informalidad, descuido y cutrez.
  • Indumentaria: En este aspecto, no soprende que Gadafi mantenga su vestimenta habitual, pero sí sorprende su sombrero ruso.
  • Mirada: Muammar al Gadafi mueve su mirada de un lado a otro, sin fijar sus ojos mientras habla ni en su interlocutor, ni en la cámara. Parece hablar de memoria, pero sin ningún tipo de convencimiento en lo que dice, lo que trasmite la sensación de una persona confusa y perdida.
  • Vehículo: La declaración no se produce en una salón oficial ni en el interior de alguna sede de gobierno sino a las puertas de una furgoneta de aspecto descuidado, lejos de opulencias y lujos. ¿Qué imagen perseguía trasmitir el líder?
  • Paraguas: Lo que sin duda más ha llamado la atención ha sido que Gadafi porte un paraguas de gran tamaño. Ello a pesar de encontrarse en el interior del automóvil. De nuevo todo trasmite sensación de improvisación, dejadez y descuido. Más, si tenemos en cuenta que, al final de su alocución, cierra con toda calma dicho paraguas frente la cámara, para terminar de introducirse en el coche. ¿Hacia dónde iba Gadafi? Se preguntarían muchos. ¿Estaría a punto de huir?

Estos son sólo algunos de los aspectos en los que detenerse. Una muestra de que una imagen vale más que mil palabras y que éstas deben cuidarse con mimo si se quiere trasmitir la imagen adecuada.

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